La mayoría de problemas en corte y grabado láser no vienen de la máquina: vienen del archivo. Líneas duplicadas, colores mal interpretados, textos sin convertir, escalas incorrectas o contornos con grosor que el software “lee” como dos líneas. Si preparas el fichero con criterio, el trabajo sale limpio, rápido y repetible.
En Vanco Studio trabajamos con corte y grabado láser CO₂ en Girona y una parte importante del resultado depende de que el vector esté bien construido antes de darle al “Start”.
Corte, score y grabado: qué significa cada uno en el archivo
En láser solemos separar tres “intenciones” de trabajo. No es solo una cuestión de nombres: cambia cómo se interpreta el trazo y qué esperamos del acabado.
Corte: el láser atraviesa el material. En el archivo es una línea vectorial que se ejecuta como contorno. Si hay doble línea o un contorno con grosor, el láser puede pasar dos veces y quemar o variar la medida.

Score (marcado / hendido): es una pasada ligera para marcar, guiar un plegado o hacer una línea de referencia. No buscamos profundidad, buscamos una marca fina y continua. En materiales como cartón o madera fina, un score mal planteado puede convertirse en “grabado ancho” si el trazo no es correcto.

Grabado: puede ser vectorial (líneas) o por relleno (áreas). En CO₂, un grabado de área suele traducirse en muchas pasadas de barrido. por eso conviene simplificar y cerrar bien las formas.

Si quieres una explicación más de criterio (cuándo conviene cada proceso), tienes esta guía: corte láser vs grabado láser: diferencias y cuándo usar cada uno.
Reglas de taller para que el láser interprete el diseño como tú esperas
Esto es lo que más repetimos cuando preparamos archivos de clientes en diseño gráfico para fabricación: el archivo tiene que ser “inequívoco”.
- Todo en vector real: nada de imágenes raster “calzadas” con líneas a ojo. Si hay logo o tipografía, debe estar vectorizado o creado como curvas.
- Sin trazos con grosor para corte: el corte debe ser una línea de grosor cero (hairline) o el estándar que use el software. Un trazo grueso puede convertirse en dos contornos.
- Eliminar duplicados: líneas superpuestas duplicadas hacen que el láser pase dos veces por el mismo sitio. Resultado típico: más quemado y medidas que bailan.
- Formas cerradas para grabado por relleno: si quieres grabar un área (por ejemplo, un relleno negro), asegúrate de que las formas estén cerradas y sin microhuecos.
- Texto convertido a curvas: si no convertimos, dependemos de que la fuente exista en el ordenador que prepara la máquina. Convertir a curvas evita cambios de tipografía o saltos de kerning.
- Trabajar a escala 1:1: no “a ojo”. Define el tamaño final desde el inicio y no lo dejes para el último minuto.
Cómo separar capas: una forma práctica de “decirle” al láser qué es cada cosa
La forma más habitual de organizar un fichero de láser es por capas o por colores: una capa/Color para corte, otra para score y otra para grabado. Así el software puede asignar potencia/velocidad distintas a cada grupo.
Un criterio que funciona bien en casi cualquier flujo es:
Corte: una capa única de contornos (sin duplicados, solo líneas).
Score: una capa de líneas de marcado (sin duplicados, sin grosor).
Grabado: una capa de áreas (sin duplicados, Con relleno).
La idea es que, si ocultas una capa, el resto siga teniendo sentido. Eso evita archivos “mezclados” donde no se sabe qué se corta y qué se marca.

Exportación a SVG y DXF: qué revisar antes de enviarlo
SVG y DXF son dos formatos habituales para fabricación, pero no se comportan igual. SVG suele conservar mejor colores/capas y es muy práctico en flujos de corte láser. DXF es estándar industrial, pero puede perder información de color o interpretar distinto splines y textos según el programa.
Antes de exportar (y antes de enviarlo), revisa este checklist:
- Unidades: confirma si el documento está en mm (lo más común) y que al exportar/importar no cambia a pulgadas.
- Curvas y nodos: simplifica nodos innecesarios; un exceso de nodos ralentiza y puede generar vibración en curvas.
- Compatibilidad de curvas: si exportas DXF, conviene convertir efectos/curvas complejas a trayectorias limpias (algunos DXF “rompen” ciertas splines).
- Sin máscaras ni efectos: sombras, transparencias y efectos visuales no son fabricación. Convierte todo a geometría real.
- Prueba de importación: abre el archivo exportado en otro programa o reimpórtalo para comprobar escala, capas y líneas.
Un consejo práctico: si tu diseño viene de una imagen o de un recurso externo, no pasa nada por partir de una base existente (un vector descargado, un logo del cliente, un patrón). Lo importante es normalizarlo para fabricación: limpiar nodos, cerrar formas, eliminar duplicados y dejarlo preparado para máquina. Eso ahorra tiempo y reduce errores sin perder calidad.
Qué material vas a usar también condiciona el archivo
El mismo diseño puede funcionar perfecto en MDF y fallar en metacrilato si tiene detalles demasiado finos o si el grabado requiere demasiada superficie. Antes de cerrar el archivo, conviene pensar en el material y el objetivo del acabado.
Si estás eligiendo material, esta guía te ayuda a tomar decisiones: qué materiales se pueden cortar o grabar con láser.
Diseñar para láser no es “dibujar bonito”: es dibujar para que la máquina interprete sin ambigüedad. Si separas bien corte/score/grabado, eliminas duplicados, trabajas a escala real y exportas con una comprobación final, te quitas de encima el 90% de los problemas típicos.
Si quieres, podemos revisar tu archivo antes de fabricar o prepararlo desde cero para que el resultado salga a la primera, con el material y el acabado adecuados.
Contactar
Elige cómo prefieres escribirnos.






